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La otra historia del natalicio del poeta llanero Eduardo Carranza

¿Por qué Carranza ocultó su verdadero año de nacimiento?

Julio 23 de 2018

El día que nació Eduardo Carranza, el 23 de julio de 1913, en Apiay, Villavicencio (el año se desvirtúa con algunos de sus documentos personales), Villavicencio continuaba en el proceso de recuperación de una época de enfrentamientos religiosos y militares originados durante la Guerra de los Mil Días, así como de una serie de incendios registrados en 1871 y 1890.

Esta es una de las fotos que reposan en el archivo de la Biblioteca Nacional de Colombia, en Bogotá.


El municipio estaba aislado de la capital de la República y los viajes se hacían en mula por caminos de herradura. Todavía se escucha hablar del mito de Encarnación o Sansón, un hombre que transportaba sobre su espalda a los enfermos hasta Cáqueza, Cundinamarca, para luego conducirlos en vehículos hasta Bogotá. Dos años atrás, el primero de noviembre de 1911, se había fundado el hospital Montfort.

La familia Fernández era una de las más adineradas de la época, tenía la posibilidad de beneficiarse de los servicios médicos, pero Eduardo Carranza, como lo aseguran sus familiares, tuvo que nacer bajo los cuidados de una partera en la finca La Esperanza, en Apiay, aunque en sus pasaportes delatan que nació en Bogotá. Tampoco coincide su fecha de nacimiento. Al fin de al cabo, cambiar la fecha de su natalicio fue una constante en el poeta.

Una mentira piadosa de su madre Mercedes en 1925 lo ratifica. Luego de ganar para su hijo una beca en la Escuela Normal Central de Institutores de Bogotá, institución a la que solo ingresaban mayores de 15 años, madre e hijo, planearon una estrategia: decir que su fe de Bautismo se había quemado en los archivos eclesiásticos de San Martín de Los Llanos. Fue así como el joven Carranza con 12 primaveras encima se convierte en estudiante de magisterio.

Durante toda su vida, o por lo menos en la última etapa de ella, Carranza viajó por Chile, Venezuela, Argentina y España, con el rótulo de haber nacido en Bogotá D.E. en 1912 y no en Villavicencio ni en 1913, como han escrito biógrafos, críticos y su misma familia.

Sus pasaportes, algunos diplomáticos, entre 1976 y 1984, revelan otra verdad. Los documentos fueron donados, entre miles de cartas, a la Biblioteca Nacional, pero el nieto del poeta e historiador Jerónimo Carranza, quien los guardaba desde años atrás, no ocultó las fechas como sí lo había hecho antes la hija del poeta, María Mercedes Carranza, para guardar una posible mentira. Ella dejó caer tinta sobre algunos pasaportes, que hoy reposan en el archivo de la Biblioteca Nacional y en la Casa de la Cultura de Villavicencio. Al parecer, quería ocultar la verdad.  

En este pasaporte se aprecia la fecha y lugar de nacimiento del poeta. Foto: Agenda Hoy.


Y es que los poetas tienen sus supersticiones. El de Carranza fue el gusto por el trece. “Él decía que el 13 era un año de buena suerte, entonces por eso, por ejemplo, María Mercedes le respetó que a él le gustara que era el año 13, eso no tiene mayor importancia”, confesó Juan Carranza, luego de ratificar que la cédula de su padre dice que nació en 1912.  El mismo año aparece en la “boleta” de inscripción para solicitar lo que parece ser la libreta militar y que reposa en la Biblioteca Nacional de Colombia, en Bogotá.

No hay que ir muy lejos para confirmar que 1912 (y no 1913) fue el año de su natalicio. En el escrito en prosa ‘Mercedes y Januario’, Eduardo Carranza recuerda que su padre murió a los 33 años, el 24 de enero de 1918.  Escribió, además, que para esa triste fecha él tenía cinco años. Es decir, que en julio de 1918 el pequeño cumpliría seis primaveras y se confirmaría, entonces, que el poeta nació en 1912.


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