La cultura no perdona
Abril 10 de 2026
Por: Alexander Cobo Ortiz
Implementar un cambio estructural en las sociedades
requiere, inevitablemente, un cambio en la cultura. Mockus la puso en la agenda
política nacional como cultura ciudadana, pero en la historia se han visto
intervenciones culturales evolutivas, sutiles, como el paso de sociedades
medievales a capitalistas, o impuestas por la fuerza y sangrientas, como la
Revolución Cultural china.
Existe un viejo debate que intenta explicar qué mueve la
historia entre idealismo y materialismo, dos posturas opuestas en la
explicación del paso del feudalismo al capitalismo: la de Hegel —él creía en el
«espíritu de la época» (Zeitgeist)—. Para Hegel, la historia es el despliegue
de la razón; las instituciones cambian porque nuestras ideas sobre la libertad
y la ética evolucionan primero. Y la explicación antagónica del materialismo
histórico, liderado por Karl Marx y Friedrich Engels, que sostienen: «no es la
conciencia del hombre la que determina su ser, sino su ser social el que
determina su conciencia». Si cambia la tecnología (de la azada al arado de
vapor), cambian las clases sociales y, por ende, cambian las leyes y las
religiones, lo que se define como la superestructura de las sociedades.
La síntesis de este debate se puede considerar en la
cultura ciudadana, que intenta, a partir de unas condiciones materiales
concretas, intervenir la cultura. Pero es claro que no en la versión corta del
profesor Mockus, sino en la más general que abarca la justicia social y el bien
común del profesor Michael Sandel, que propone una educación cívica que
converja en una formación popular con un método pedagógico mayéutico.
A nivel local, este mega debate lo trajo implícito el
programa de gobierno del actual alcalde de Villavicencio Alexander Baquero. La
cultura ciudadana fue el eje central de su propuesta; me pareció muy acertado y
necesario para la ciudad, pues lo considero un camino imprescindible en la
construcción de una identidad cultural que nos identifique como villavicenses.
Por esto participé activamente en la formulación del plan de desarrollo,
presionando para que el programa quedara como metas. Fue poco lo que quedó,
pero vino acompañado de una desilusión, pues la ejecución quedó en manos de
unas directivas del sector cultural sin empatía con lo básico del sector: los
artistas y gestores culturales. Solo saben hacer negocios con el amplio
presupuesto que ayudamos a mejorar y ahora vemos cómo lo dilapidan.
Me di cuenta de que este alcalde es un paquete chileno:
un asesor le escribió el programa y él nunca entendió lo que le escribieron.
Conclusión
El karma existe (entendido como la venganza del destino),
¿o cómo se explica que la mayoría de los líderes de la revocatoria del alcalde
sean del sector cultural, los maltratados y marginados de siempre por los
gobiernos locales? Y que la misma revocatoria vaya a constituirse en la mayor
clase de educación cívica y de cultura ciudadana que hubiéramos podido
implementar en la ciudad.
Y si se cae el alcalde, será el mayor suceso de cultura
política en la historia del país, y a los próximos alcaldes les quedará la
enseñanza de que con la cultura ciudadana no se juega y que los artistas y
gestores culturales no somos tan incapaces, ni tan tontos, como nos creen.


Pura retórica del mamerto mayor Este si resultó más mamerto que su jefe....
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