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Las hermanas que le dieron vida a la marca Adriana Novoa

 Unas hermanas muy a la moda

Agosto 8 de 2018

Viviana y Adriana Novoa pasaron de diseñar y vender ropa por encargo a constituir una reconocida marca en Villavicencio.

Viviana Novoa y Adriana Novoa. Fotos: Óscar Bernal.


De pequeña, convertía su ropa en retazos para vestir a sus muñecas. Las visitas a la modista, en compañía de su madre, eran como sumergirse en un parque diversiones, cuyas atracciones se reducían a sobrantes de telas con las que dejaba volar su imaginación. Seguramente soñaba inconscientemente —e impulsada por esa inocencia propia de una niña— en convertirse en una gran diseñadora y empresaria. Así fue.

Adriana Novoa logró  hace 15 años convertir su nombre en una marca de diseño, propia de Villavicencio —su ciudad natal—. Y lo hizo de la mano de su hermana, Viviana, la mujer de las finanzas y con la que no se despega, literalmente, desde que estuvieron unidas por el cordón umbilical en el vientre de su madre. Son mellizas, madres y casadas ambas, han vivido juntas casi toda la vida, incluso, son vecinas. Sus casas colindan entre sí unidas por el patio.

De su padre es también tocaya una de ellas. Adriana heredó su nombre. Adriano, sí, en masculino, es restrepense y un ganadero retirado y quien en su etapa de jubilación quiso convertirse en abogado. Y lo hizo. La madre de las mellizas es Paulina Mosquera, una maestra que, en principio, no creyó en el diseño como una profesión. Prefería que sus hijas fueran médicas o ingenieras.

Adriana Novoa, junto con su esposo Javier Darío Hernández y sus hijos Adrián Darío y Paloma.


Adriana estudió modistería en el Sena, en Villavicencio, y luego viajó a  Bogotá para aprender diseño de modas en la Escuela Arturo Tejada Cano, mientras en Villavicencio Viviana se hacía profesional en contaduría en la Unimeta y se apasionaba cada vez más por las finanzas.

Adriana ya vestía a su hermana. Mira, me gusta esta blusa que aparece en tal revista, este vestido de esta otra, quizá este o aquel otro, solía decirle Viviana mientras apuntaba su dedo a las colecciones que reseñaban las publicaciones periódicas de moda. Los envíos llegaban por encargo, a los que se unían los pedidos de amigos.

“Y como a mí me gustaba mucho la plata, entonces, empecé a decirle, Adri, hágame esto, lo otro, y ya después le decía, hagamos algo grande, una colección, y me la manda y yo veo aquí como la vendo”, cuenta Viviana.

Viviana Novoa, junto con su esposo Javier Humberto Roa y sus hijas Sara Sofía y Julieta.

Así dieron las primeras puntadas, las ventas se extendieron hasta la casa de las Novoa en Villavicencio. Luego se quedó pequeña, no había espacio. Sumada a la incomodidad estaban las quejas de su madre, quien no gustaba de las visitas de los clientes a diferentes horas del día y la noche. Sin embargo, con el paso del tiempo, esa madre se convertiría en apoyo incondicional.

“Le dije a Adri que por qué no nos arriesgábamos. Estaba yo paseando por el centro comercial Villacentro y vi un local pequeñito, pensé que era inalcanzable, por su costo, pero estaba pequeño  y escondido. Costaba como 500.000 pesos el arriendo, yo le ponía mucho más. Mire, Adri, le dije, hay un local, me respondió, no sea loca, cómo se le ocurre. Al final accedió y así empezó todo”, recuerda Viviana, quien además dispuso de un dinero para comenzar. Una pequeña parte fue un préstamo hecho por su madre y la otra, ahorros acumulados de experiencias laborales del pasado, desde aquella de empacadora en un supermercado hasta del resultado de lo que le dejó su primera empresa, una oficina de telefonía y accesorios —hoy liquidada—.

Iniciaron, entonces, con una colección de pantalones y algunos conjuntos en lino. Hoy cuentan con tres locales en Villavicencio, ubicados en los principales centros comerciales de la capital del Meta.

¿Cómo fueron las primeras prendas que Adriana le diseñó?

Viviana: Empezó haciendo mucho vestido camisero, de botones, tipo zafarí. Se inspiró en eso, hizo shorts con tapas, botones, blusas básicas, sencillas, era muy clásico. De hecho, la marca empezó a trabajar moda hace alrededor de cuatro años, antes la ropa de nosotros era muy clásica.

¿Cuándo nació la marca?

Viviana: En noviembre cumplimos 15 años, nació en el 2003.

¿Cómo salieron de lo clásico?

Viviana: A medida que Villavicencio fue creciendo, como que se acercó a la ciudad y así mismo la gente quiso vestirse diferente. La llegada de tanto turista, de cómo se vestía, la competencia, la tecnología, la expansión, los centros comerciales… Antes tú sabías que solo eran Villacentro y Unicentro, muy locales, donde las mujeres nos vestíamos con el típico pantalón negro y la camisa blanca para ir a la oficina. Pare de contar. La tecnología, las redes sociales, todo ese boom ha permitido que la gente pida moda, entonces qué pasó, tuvimos una crisis de ventas, porque ya la gente no quería vestirse clásico. Eso nos vio obligadas a sacar moda.

¿Cuál fue el primer cambio?

Adriana: Las siluetas. Antes yo hacía, como lo dice Vivi, ropa muy clásica, pero obviamente uno siempre le mete su detalle, tampoco es que se hicieran cosas básicas, como tal, yo tenía una línea más aseñorada, y quisimos apostarle a vestir mujeres más atrevidas, sexy.

¿Algún referente en la moda?

Adriana: No. Yo diseño con base en las necesidades de las clientas.

¿Qué tipo de necesidades?

Viviana: Para las ejecutivas, una ejecutiva que quiere verse sexy, no verse como una señora mayor, sin ser vulgar. O, por ejemplo, casi todas compramos ropa por necesidad, necesito comprar para un matrimonio, entonces Adriana hace una colección pensando en mujeres que van a asistir a un matrimonio, y por ahí vienen muchas cosas, que un vestido de día o uno con temática especial, la mamá que va a bautizar al hijo. En la colección siempre está en mente qué necesita cada mujer, en cuáles ocasiones. Yo decía, Adriana va a estudiar diseño, y yo veía en esos desfiles, en los mismos de ella, incluso, cosas de lana, un poco de colgandejos, figuras en la misma prenda, quién se pone eso, yo decía. Me respondía que, en esas pasarelas, todo se exagera. De hecho, hay muchos diseñadores que tienen cosas estrafalarias, que los expertos en moda dicen “wow”, pero uno no ve el “wow”, entonces lo que ella hace es siempre pensado en que una mujer se vea bonita, y pues que se vea moderna, distinta.

¿Y los colores?

Nosotros tratamos de manejar siempre los colores que marcan la tendencia. Dice Adriana, lo tonos van de acuerdo a la temporada, y eso va más ligado a las estaciones.

¿Villavicencio sabe de moda?

Hoy por hoy sí, y hay gente que se deja asesorar, eso son los clientes que uno reconoce mucho, porque se dejan asesorar. Muchas veces, la gente por no saber cómo vestirse imita lo que usa el común, jean y camisa blanca. Ahora lo que más se ve es la diferenciación, mujer que le gusta estar a la moda es la que le gusta estar diferente, y ese es un gran plus que tiene la marca. Solo hay tres tiendas que están en el país, todas en Villavicencio, pero de un producto solo salen seis por referencia, a diferencia de las marcas americanas, que compran por bulto y uniforman a todo Villavicencio.


Andrés Molano Téllez
Agenda Hoy


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